Tapio empezó en nuestro propio salón.
Como ocurre en muchas casas, el televisor dominaba la estancia incluso cuando estaba apagado. Con el tiempo apareció una pregunta sencilla: ¿y si el televisor pudiera desaparecer cuando no está encendido?
A partir de esa idea construimos el primer cuadro. Una solución artesanal que permitía ocultar el televisor cuando no se estaba usando y descubrirlo solo para los momentos de cine o series. El cambio fue inmediato. La estancia se sentía distinta y la mirada volvía al propio ambiente del hogar.
Aquel primer prototipo cambió por completo la percepción del espacio. Así empezó a tomar forma Tapio.
Hoy cada Tapio se realiza a mano en nuestro taller, manteniendo el mismo equilibrio entre diseño y trabajo artesanal con el que comenzó todo.